Crueldad neolítica

Comen carroña que les detectan los buitres. Su madre se envenena con estricnina.

Capítulo IV b: La madre de la lobezna Sibila tiene que cuidar de las dos crías que le quedan y, a la vez, cazar para alimentarlas.

 

Tiene que asumir el papel de madre y el del padre. No puede dejar solas a sus cachorras, ni llevarlas a cazar rayones. Así que recurre a la más baja estopa para una loba: sobrevivir con las carroñas de ganado, que dejan abandonadas los “dueños de la carne”, los temibles hombres neolíticos.

Sibila corre detrás de su progenitora quién, a su vez, sigue el vuelo en picado de los buitres. Los viejos necrófagos delatan con sus descensos en picado dónde está la pitanza.

Tras comer del cadaver de una vieja oveja, la loba empieza a emitir sonidos de alarma y a retorcerse de forma estraña. La lobezna capta que algo va mal. Deja de comer. Eso le salva. No muere intoxicada como su madre y su hermano, a los que pierde por ingerir carne envenenada que les dejaron los pastores, o los cazadores neolíticos, sus enemigos y antagonistas a muerte.

El testimonio que nos dejó Félix de la muerte de los cánidos, y de otras especies de animales carnívoros envenenados con cebos colocados por el hombre neolítico es desgarrador.

Escucha un breve corte sacado de su guión de la película “LOBOS”:

 

(Si quieres oir más del guión de la película “LOBOS” de Félix, montado pacientemente a partir de los capítulos del cuento de lobos que él dejó grabado en 1976 en su programa ‘La Aventura de la Vida’ de Radio Nacional de España, ayúdanos a sacar adelante la iniciativa de reunir apoyos para que culminemos esta WEB, habilitada para pedir que se filme dicha película).
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