El profesor Valverde pidiendo la regeneración de las instituciones, públicas y privadas

BV y Tono Valverde en la EBD (Sevilla, 2001)

El legendario profesor José Antonio Valverde (Valladolid, 1928 – Sevilla, 13 de abril de 2003), profesor del CSIC, fundador de la Estación Biológica de Doñana (EBD) intento durante una década que Benigno Varillas le publicara el inmenso trabajo de campo sobre el oso pardo en España, que realizó en los últimos años de su vida profesional.

Testigo de cómo el susodicho se estrelló una y otra vez contra la lentitud de las instituciones públicas a las que pedía ayuda para imprimir o cofinanciar aquel empeño, Valverde escribió estas palabras en el V tomo de sus memorias (que puedes solicitar a su editor en su correo de [email protected]) sentencias que aún retumban en las bóvedas de nuestras cabezas, por lo vigentes que resultan ante otros proyectos de recuperación de la vida silvestre y de activación de una nueva economía rural basada en la fauna salvaje, en los que de nuevo la lentitud de las instituciones públicas y de los que controlan las principales ONG´s de la conservación de la naturaleza, ponen de actualidad estas palabras:

“El Estado español, está encorsetado en estructuras cuyos individuos constituyentes cuidan mucho de mantener inamovibles y rígidas.

Esto es distinto en los países activos. Si un organismo vivo es una suma de estructuras óseas que soportan músculos motores y responden a impulsos nerviosos centrales o periféricos, en un conjunto en el que la agilidad y la potencia están unidos para generar un rápido movimiento, el organismo español parece una vieja carcasa con unos pocos músculos tan anquilosados por la edad, que apenas si tiene energía para mantenerse penosamente en pie, como esqueleto antidiluviano en un museo.

La juventud ingeniosa y audaz, que pretende moverle, se mella los dientes y desgasta, se ve sometida a la impávida estolidez de los figurones y sólo cuando se rinde y acata el sistema le es permitido incorporarse a él, evidentemente para continuar la tradición.

¡Qué doloroso, pero a lo largo benéfico, sería una jubilación general de funcionarios a los 45 años!”

Tono, ¡cómo te recordamos!

 

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Deja un comentario